Sin app.
El cliente no baja nada. Abre la cámara, acerca el celular, pide. Compatible con todos los teléfonos con NFC.
Sin apps. Sin papel. Sin demoras. El cliente acerca el celular, la carta aparece.
PVC 3 mm, 10 cm de diámetro, impresión full color con la foto que quieras. Sobre la mesa, siempre a mano. El cliente lo ve, lo toca, lee la carta.
Va pegado en la caja de la pizza o adentro del bolsito de envío. El cliente lo pega en la heladera de su casa, lo tapea cuando tiene hambre — y pide sin buscar tu número en Instagram.
El mozo la ofrece al cerrar la cuenta. El cliente toca con el celular y sale derecho al formulario de Google Reviews — ya con 5 estrellas preseleccionadas. La fricción entre comida rica y reseña real.
Se cose en la esquina del mantel, adentro de la bastilla. No se ve, no se despega, pasa el lavarropas. El cliente acerca el celular al mantel y el menú aparece — mesa por mesa.
Acercá el iPhone al posavasos. Elegí dos muzzas y un fernet. Pagá. Mirá la comanda entrar a la cocina. Reiniciá cuando quieras.
Cuatro cosas que Tapmenu hace por defecto, y que tu impresor de la esquina nunca va a poder darte.
El cliente no baja nada. Abre la cámara, acerca el celular, pide. Compatible con todos los teléfonos con NFC.
Se acabó una entraña, subió la carne. Cambiás un precio desde el celular y a los 2 segundos está en cada mesa.
Qué platos miran, cuáles piden, cuáles abandonan en el carrito. El menú deja de ser papel y pasa a ser data.
Cada producto trae también QR impreso. Si el celular no tiene NFC, igual funciona. No dejás a nadie afuera.
Un bodegón, una parrilla, un café. Todo lo esencial para dejar la carta impresa.
Salón, delivery, eventos. Todo conectado. Incluye analytics, pedidos a cocina y hardware premium.